30 de octubre de 2007

soltar...


Soltar… cuánto cuesta a veces soltar… soltar el pasado, soltar a las personas amadas, soltar todo aquello que me vincula con este mundo fascinante… con mi entorno familiar, afectivo, laboral…

Soltar… cuánto cuesta ¿lo has intentado? Cuando he soltado de pronto me he sentido más unido, más vinculado, más cercano… cuando he soltado, he amado más intensamente, más libremente…

Soltar… soltar y volar, soltar y saltar a ese vacío desconocido en el que todo y nada se hace posible… Soltar y… saltar una y otra vez…

¿Cuántas veces he soltado y de pronto me libero de esa carga que se acumula a lo largo de cada día, de cada semana, de cada mes, de cada año?...

Soltar y saltar una y mil veces… soltar desde hoy hasta el final de mis días… y con ellos, despertar… despertar y descubrir que… los apegos tan solo son anclajes, círculos cerrados que he de trascender…

Soltar… cuánto cuesta en ocasiones soltar… soltar y saltar… saltar tras soltar e ir más allá, trascender… convirtiendo los círculos en espirales… en líneas que ascienden o descienden hasta el infinito y… ¡más allá!...

Soltar… soltar y… saltar… a fin de cuentas ¿tanto cuesta? No, no… Es bien sencillo, soltar amarras y dejar que la corriente que fluye me lleve sin destino río arriba, descubriendo nuevos paisajes… descubriendo nuevas civilizaciones, nuevos universos de los que aprender, con lo que crecer…

Soltar… ahí está mi secreto… aprender a soltar y… navegar río arriba, río abajo… ascendiendo, descendiendo… improvisando toda una vida en la que todo y nada es posible… Soltar… soltar y descubrir que este río me lleva meciéndome con sus aguas cristalinas… aguas que fluyen desde manantiales lejanos, desde lugares remotos en los que nace la vida, y con ella… la luz y el amor, la paz… la libertad… Así aprendo a soltarme, dejando atrás el pasado, dejando atrás lo que hasta hoy he vivido… y así dejaré que esta agua me lleve río arriba, río abajo… dejando atrás la melancolía que me recuerda aquellos días vividos… lo que pudo haber sido, lo que forma parte de la experiencia, de un destino que se forja día a día…

Así aprendo a soltarme y… mientras más lo hago, mientras más lo siento, más vinculado me parece estar con todo… con TODO lo que ES…


www.artemorilla.com

15 de octubre de 2007

JOYAS DEL AGNI YOGA....




PELIGROS DE LA IRRITACIÓN

El veneno resultante de la irritabilidad se llama "imperil" - un peligro dominante. Ese veneno, absolutamente concreto, se precipita sobre las paredes de los canales nerviosos y, de ese modo, se esparce por todo el organismo. (...)

Solamente el descanso puede ayudar al sistema nervioso a vencer ese peligroso enemigo, que tiende a provocar las más variadas irritaciones y contracciones penosas del organismo. (...)

Cuanto más sutil es el sistema nervioso, más penosa resulta la precipitación del imperil. Ese mismo veneno, con un ingrediente, puede contribuir para la descomposición de la materia.

Los organismos especialmente sensibles pueden comprobar que durante el período de mayor intensidad de las manchas solares, los rayos de dicho astro, por su cualidad, se vuelven insoportables para ellos. También durante la caída de grandes meteoros se puede sentir un estremecimiento del sistema nervioso. Hasta ahora, las personas han sido incapaces de tomar consciencia de su lugar en este laboratorio gigantesco. Esta simple consciencia bastaría para proteger el organismo humano y para que ellas, en vez de observar el sismógrafo con ansiedad, fuesen en busca de la Ilimitada Altura.

¿Qué fue lo que trajo los venenos a las esferas terrestres? La irritación de los elementos produce un gas muy venenoso. En general, ese gas es fácilmente asimilado por el espacio, pero los rayos químicos del sol llevan esas ondas gaseosas hasta los estratos que están más cerca del planeta. Tiene un efecto peligroso, pero aquellos que fueron avisados, podrán vencer el veneno. La irritación y su producto, el imperil, se combinan fácilmente con ese gas espacial llamado aeroperil.

Hay que distinguir entre la indignación del espíritu y la irritación. El fuego de la irritación debe subdividirse en dos tipos. Cuando la irritación tiene carácter cósmico impersonal, la corriente del prana puede llevarse su veneno. Pero cuando la presuncion y la piedad de sí fortalecen la irritación, entonces el sedimento del veneno se depositará en los centros etéricos del individuo. En este caso, no hay posibilidlad de retirarlo; sólo se puede eliminarlo mediante el pensamiento cósmico.

La cualidad del pensamiento debe ser conscientizada como una cura. La cualidad de la gratitud también es el mejor purificador del organismo. Quien encontró la simiente y comprendió el cuidado de Aquel que la envió, puede enviar gratitud al espacio. Es grande la fuerza curativa de las emanaciones de gratitud.

Es necesario tornar realidad todo lo que es abstracto.

El sedimento del imperil os fue mostrado. Es exactamente ese veneno el que causa tanta preocupación en las personas. No olvidéis que la mayor ignorancia es menor que una gota de imperil, pues el imperil no es un producto personal, pero, evaporado, impregna el espacio cuya pureza es responsbilidad de todos.

Ciertamente, el imperil es el mayor destructor de la energía psíquica. Pero tampoco deben olvidarse tres perturbaciones: el miedo, la duda y la piedad de sí. Cuando pueda efectuarse la medición de la energía psíquica por medios mecánicos, será instructivo observar cómo esos perturbadores interrumpen la corriente de energía. Esa corriente de energía es ayudada por esfuerzos tales como la auto-abnegacion y la realización espiritual. Los conceptos abstractos serán un testimonio del reconocimiento de la energía del Principio de Vida, que es mensurable y concebible.

Yo afirmo que los fuegos evocados por el ritmo indicado pueden no solamente aumentar, sino también servir de manera útil para fortalecer la energía psíquica.

Por última vez, Yo hablaré sobre la irritación. Se ha de pensar en el perjuicio, no sólo personal, sino también para el espacio. Ese gusano, cubierto de sonrisas y cortesía, no cesa de devorar el aura planearia. Su mal se arrastra por debajo de todos los trabajos.

En pro de la creatividad, impregnaos de convicción contra la irritación. Cuando, como un coágulo de sangre, ésta tapa los oídos, ¿podrá el hombre escuchar? Cuando el ojo se nubla, ¿podrá el hombre ver? Cuando una cortina desciende sobre la consciencia, ¿dónde está entonces la ganancia? Pero es necesario guardar el fuego como a un tesoro. El fósforo de los nervios se está consumiendo como una mecha, y ¿cuál es la utilidad de la lámpara sin ésta? Es posible adicionar el óleo del ozono, pero sin la mecha, los nervios no prenderán fuego.