15 de agosto de 2007

yo..

13 de agosto de 2007

Por favor JUEGA ¡


El niño interior es esa parte tuya juguetona e imaginativa, amorosa y espontánea, creativa y amante de la aventura, curiosa, perceptiva, y sin embargo humilde y plena de admiración y gratitud.
El niño interior confía en que tanto la vida como el universo le prodiguen lo que él les pida. Y no se limita a permanecer sentado, sin hacer nada, ya que se halla muy ocupado viviendo la vida y haciendo lo que le proporciona alegría.
El niño interior posee una gran sabiduría.
El sabe lo que verdaderamente produce deleite.
No piensa en términos de límites y no juzga a nadie por sus diferencias.
El ayer no le provoca arrepentimientos, ni tampoco se preocupa de un mañana que aún no ha llegado.
El gran poder del amor en su interior, capaz de resolver y disipar todo aparente problema, es su aliado y amigo.
Y es eso lo que tú realmente eres en cuando retiras las caretas de temor y las limitaciones. Deja emerger ese amor que yace en tu interior y sé de nuevo ese niño.
Puede tener una nueva aventura de descubrimiento y volver a jugar con la vida,

¿No te parece divertido?

No dejamos de jugar porque envejecemos, sino que envejecemos porque dejamos de jugar

5 de agosto de 2007

ORACIÓN POR EL MUNDO..




Que caiga la lluvia y lave los resentimientos, los amargos odios guardados y alimentados durante generaciones.

Que la lluvia lave el recuerdo del prejuicio y del abandono.

Que el Sol aparezca y llene el firmamento con el arco iris.

Que el calor del Sol nos sane lo que tengamos mal. Que haga desaparecer la niebla para que podamos vernos con claridad, para que podamos ver más allá de las etiquetas, de los acentos, de los géneros o del color de la piel.

Que el calor y el brillo del Sol funda nuestro egoísmo, para que podamos compartir nuestras alegrías y sentir los pesares de nuestros vecinos.

Que la Tierra, alimentada por la lluvia, nos aporte flores que nos rodeen con belleza, y que las montañas enseñen a nuestros corazones a subir al cielo.

Amén.

Rabino Harold S. Kushner

4 de agosto de 2007

Optimismo in the City...




Como todas las mañanas, tomé mi auto rumbo al trabajo. Desde hace muchos años, habitualmente enciendo la radio.

Empecé el día escuchando el resumen noticioso: fraudes, corrupción, asesinatos, desastres, violaciones, contaminación; opiniones de los más reconocidos economistas asegurando que vamos directo al desastre; los politólogos con sus clásicas soluciones de bolsillo, anotando todas las equivocaciones del gobierno; los gurús de la verdad que nos pronostican un final trágico. Por vez primera tomé conciencia de que mi alimento espiritual de las mañanas era toda la mugre producida en el mundo. Me detuve en un puesto de periódicos, con los encabezados de los diarios mi dosis de negativismo aumentó considerablemente. Ahora me explico el mal humor que domina por las mañanas a la mayoría de las personas. Me dediqué el resto del trayecto a observar a quienes iban en otros autos y a quienes esperaban impacientes en la parada de los autobuses; algunos parecía que estaban ladrando; pocas, sí, muy pocas sonrisas; por supuesto, usted seguramente ya lo adivinó, esas sonrisas eran de niños y jóvenes, porque los adultos se veían como si estuvieran a punto de suicidarse.

Ser optimista en estos días equivale a ser un auténtico hereje; inclusive se le considera un cínico y atrevido a quien, a pesar de todos los males que nos aquejan, se atreve a sonreír.
La felicidad es una decisión, así como también lo es empantanamos en el pesimismo. El secreto para sonreír siempre es aceptar nuestra circunstancia, y si no estamos de acuerdo con ella, intentar modificarla con una actitud positiva, con la confianza de que lo lograremos. Piense, de todas maneras el tiempo transcurre, ¿por qué insistimos en permanecer en el lado oscuro, en lugar de vivir en la parte luminosa?
Debemos proteger nuestro cerebro en forma similar a la de un jardín del que tenemos que arrancar las malas hierbas, regarlo y fertilizarlo; que no significa perder contacto con la realidad, sino aprender a procesarla, no dejando que nos contamine y arrastre a la depresión, el resfriado común del espíritu. Para ello, es preciso tomar la dosis mínima necesaria de noticias para estar bien informado, buscar la lección constructiva que trae implícita cada noticia, por mala que ésta sea y lo más importante, alimentar nuestra mente con expectativas positivas, esperando siempre lo mejor, imaginando finales felices, visualizando el éxito en cada tarea que realicemos. La parte fundamental es decidir todos los días si seremos felices a pesar de las adversidades. Ser feliz es una decisión.

Miguel Ángel Cornejo

3 de agosto de 2007

la edad de la paciencia....

acerca de la edad...


¿Qué cuántos años tengo?

¡Qué importa eso!
¡Tengo la edad que quiero y siento!

La edad en que puedo:
Gritar sin miedo lo que pienso...
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido...
Pues tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la convicción de mis deseos.

¡Qué importa cuantos años tengo!
¡No quiero pensar en ello!
Pues unos dicen que soy viejo, y otras que estoy en el apogeo.

Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice,
sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.

Tengo los años necesarios
para gritar lo que pienso,
para hacer lo que quiero,
para reconocer yerros viejos,
rectificar caminos y atesorar éxitos.
Ahora no tienen porque decir:
¡Eres muy joven, no lo lograrás!
¡Eres muy viejo, ya no podrás!

Tengo la edad en que las cosas se miran con mas calma, pero con el interés de seguir creciendo.

Tengo los años en que los sueños, se empiezan a acariciar con los dedos,
las ilusiones, se convierten en esperanza.

Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada,
ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
Y otras es un remanso de paz, como el atardecer en la playa.

¿Qué cuantos años tengo?
No necesito un número!!

Mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que derramé por el camino al ver mis ilusiones truncadas...
¡Valen mucho más que eso!


¡Qué importa si cumplo...lo que importa:
¡Es la edad que siento!
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.


¿Qué cuantos años tengo?
¡Eso a quien le importa!
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.
 

2 de agosto de 2007

Pachamama....



SOY MUCHAS Y SOY UNA.
SOY LA PACHAMAMA

Yo soy Sedna, la diosa del mar, la creadora de los
inuit del Ártico y entre los navajos soy la Mujer
Cambiante, diosa araña de la creación, madre del Cielo
y la Tierra. Soy la Bisabuela Wakan de los sioux, la
Mujer Bisonte Blanco de los lakotas y la Mujer del
Peyote de los huicholes.
Soy Ixchel, la diosa luna de los mayas y
Tonacayohua, la diosa cielo de los totonacas. Los
mejicas me llamaban Señora de la Falda de Jade y
Señora de la Falda de Serpientes porque producía la
vida, la muerte cíclica y la regeneración.
En Centroamérica, me han celebrado bajo el nombre
de Flor Emplumada, la Estrella que humea en el bosque,
patrona del amor, la sexualidad, los códices y las
artes.
En Colombia soy Bauche, la diosa serpiente creadora
en la laguna de Iguapé y en las selvas soy Nunguí, la
fértil diosa que danza en los campos de yuca plantados
por las mujeres jíbaros. Los incas me llamaban
Pachamama y me reconocían en mis hijas: Saramama,
Cocamama, Axomama, Coyamama y Sañumama.
Soy la Mujer Jaguar de los Andes y la Jaguar Negra
del Amazonas. En las costas del Brasil y del Uruguay
me llaman Iemanjá, la diosa luna que emerge del mar. Y
para los tobas del Chaco paraguayo y argentino soy
Aquehua, la diosa sol que bajó a la tierra para
engendrar a los primeros seres humanos y regresó al
cielo para nutrir la vida.
Soy la Sirena del Paraná y la Doncella de la Yerba
Mate. Entre los pampas soy la Llorona, la Luz Mala de
los huesos y la Vieja vestida de Novia. También he
sido la Telesita y la Difunta Correa.
Entre los araucanos soy el Espíritu del Pehuén, la
Diosa Madre de los mapuches.

Danzo, canto, profetizo y
curo con las machis, únicas sacerdotisas activas de
esas tierras. Y con máscaras sagradas estuve danzando
con las onas y yaganes de la austral Tierras del
Fuego.

Soy Muchas y Soy Una.
Soy la
Pachamama.