22 de junio de 2006

Voz Interior


Si has encontrado tu verdad dentro de ti mismo, no hay nada más que encontrar en toda esta existencia. La verdad está funcionando a través de ti. Cuando abres tus ojos, es la verdad quien abre sus ojos. Cuando cierras tus ojos, es la verdad quien los está cerrando.

Esta es una meditación tremenda. Si puedes entender simplemente el truco, no tienes que hacer nada; cualquier cosa que estés haciendo está hecha por la verdad. Caminas, es la verdad; duermes, es la verdad descansando; hablas, es la verdad hablando; estás en silencio, es la verdad que es silencio.

Esta es una de las técnicas de meditación más simple. Poco a poco cada cosa se pone en su lugar con esta simple fórmula y entonces ya no hay necesidad de la técnica. Cuando estás curado descartas la meditación, tiras la medicina. Entonces vives como verdad: vivo, radiante, dichoso, contento, como una canción para ti mismo. Toda tu vida se vuelve una plegaria, en un estado de plegaria, una gracia, una belleza que no pertenece a nuestra vida mundana, un rayo de luz viniendo desde el más allá hacia la oscuridad de nuestro mundo.
Osho The Great Zen Master Ta Hui Chapter 23

Comentario:
La voz interior no habla con palabras sino en el lenguaje sin palabras del corazón. Es como un oráculo que sólo dice la verdad. Si tuviera un rostro, sería como el rostro que hay en el centro de esta carta: alerta, observador y capaz de aceptar tanto la oscuridad como la luz, simbolizadas por las dos manos que sostienen el cristal. El cristal por si mismo representa la claridad que viene de trascender todas las dualidades.

La voz interior puede ser también juguetona, a medida que bucea profundamente en las emociones y vuelve a emerger para elevarse hacia el firmamento como dos delfines que danzan en el agua de la vida. Está conectada con el cosmos a través de la corona de la luna creciente y con la tierra tal y como está representada por las hojas verdes en la figura del kimono.

Hay momentos en nuestras vidas en las que parece que muchas voces nos empujasen a uno y otro lado. Nuestra propia confusión en tales situaciones es un recordatorio para buscar el silencio y el estar centrado. Sólo entonces somos capaces de escuchar nuestra verdad.

Tarot Zen - Osho

2 comentarios:

  1. La verdad no es un valor. La verdad es en sí, independientemente del sujeto. Por eso, como tal, la verdad no puede surgir de tu interior. Lo que puede surgir es la capacidad de verla, identificarla, reconocerla.

    La actitud necesaria para reconocer la verdad es, simple -y complicada- mente, la de escuchar y ver sin prejuicio. De otra manera, sólo podemos ver lo que proyecta nuestra mente confundida...

    La verdad en sí no es un valor, y dado que la vida requiere la creación de valor para ser productiva, es importante saber qué es un valor...

    En principio, un valor no es en sí, no existe independientemete del sujeto. Un valor depende necesariamente de la posición que toma el sujeto frente al 'objeto'.

    Tsunesaburo Makiguchi -educador japonés que falleció en la cárcel del régimen militar imperial en la 2da guerra mundial- en su libro 'Educación para la Creación de Valor', distingue tres tipo de valores primordiales:

    Lo estético: la belleza, que satisface al ser pero no en su totalidad.

    El beneficio: satisface al ser en su totalidad.

    El bien: equivale al beneficio, pero a escala social.

    De los tres valores, el más importante, obviamente, es el bien.

    La teoría educativa de Makiguchi plantea que cada ser humano tiene un potencial especial. La tarea del maestro es ayudar a cada niño a desarrollar al máximo ese potencial, considerando los tres componentes de su escala de valores: estética, beneficio y bien.

    A la hora de considerar nuestra misión en esta vida, la teoría de la creación de valor podría aplicarse, por ejemplo, de la siguiente manera:

    Dedicarse a una actividad que nos guste (valor estético), que nos permita vivir y sentirnos bien (valor de beneficio) y que contribuya de una manera única (la nuestra) con la sociedad (valor del bien).

    - - - - -

    El propósito de la vida es la felicidad. La felicidad no puede ser plena a menos que contribuyamos a la felicidad de nuestro entorno. Luchar conscientemente para ser felices, a la vez que ayudamos a otros para el mismo propósito es vivir una vida de valor.

    A pesar de que la vida está llena de obstáculos, podemos vivirla con la permanente decisión de triunfar. Eso requiere coraje. Pero no es tan difícil. Un oficinista de vida sedentaria enfrentará la montaña con sufrimiento. Un escalador entrenado la enfrentará como un placentero desafío. La diferencia está en el entrenamiento...

    La forma de entrenarnos para superar cada obstáculo en la vida, es entonar Nam Myojo Rengue Kyo, el título del Sutra del Loto y a la vez la esencia de la Ley Mística que rige el universo, presente en el macrocosmos y en nosotros mismos.

    Ponte un objetivo a 100 días y entona Nam Myojo Rengue Kyo cada día con la determinación de ver tu objetivo logrado. Ora con coraje. No estás pidiendo nada. Estás determinando el resultado en el preciso instante de tu oración, por eso hazlo con convicción. Y te garantizo que lo lograrás...

    No se trata de magia, es -simplemente- la manera en que funcionan las cosas.

    Abrazo fraternal,

    Miguel
    Grupo Sapporo, Budismo de Nichiren, SGI Paraguay

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  2. La verdad no es un valor. La verdad es en sí, independientemente del sujeto. Por eso, como tal, la verdad no puede surgir de tu interior. Lo que puede surgir es la capacidad de verla, identificarla, reconocerla.

    La actitud necesaria para reconocer la verdad es, simple -y complicada- mente, la de escuchar y ver sin prejuicio. De otra manera, sólo podemos ver lo que proyecta nuestra mente confundida...

    La verdad en sí no es un valor, y dado que la vida requiere la creación de valor para ser productiva, es importante saber qué es un valor...

    En principio, un valor no es en sí, no existe independientemete del sujeto. Un valor depende necesariamente de la posición que toma el sujeto frente al 'objeto'.

    Tsunesaburo Makiguchi -educador japonés que falleció en la cárcel del régimen militar imperial en la 2da guerra mundial- en su libro 'Educación para la Creación de Valor', distingue tres tipo de valores primordiales:

    Lo estético: la belleza, que satisface al ser pero no en su totalidad.

    El beneficio: satisface al ser en su totalidad.

    El bien: equivale al beneficio, pero a escala social.

    De los tres valores, el más importante, obviamente, es el bien.

    La teoría educativa de Makiguchi plantea que cada ser humano tiene un potencial especial. La tarea del maestro es ayudar a cada niño a desarrollar al máximo ese potencial, considerando los tres componentes de su escala de valores: estética, beneficio y bien.

    A la hora de considerar nuestra misión en esta vida, la teoría de la creación de valor podría aplicarse, por ejemplo, de la siguiente manera:

    Dedicarse a una actividad que nos guste (valor estético), que nos permita vivir y sentirnos bien (valor de beneficio) y que contribuya de una manera única (la nuestra) con la sociedad (valor del bien).

    - - - - -

    El propósito de la vida es la felicidad. La felicidad no puede ser plena a menos que contribuyamos a la felicidad de nuestro entorno. Luchar conscientemente para ser felices, a la vez que ayudamos a otros para el mismo propósito es vivir una vida de valor.

    A pesar de que la vida está llena de obstáculos, podemos vivirla con la permanente decisión de triunfar. Eso requiere coraje. Pero no es tan difícil. Un oficinista de vida sedentaria enfrentará la montaña con sufrimiento. Un escalador entrenado la enfrentará como un placentero desafío. La diferencia está en el entrenamiento...

    La forma de entrenarnos para superar cada obstáculo en la vida, es entonar Nam Myojo Rengue Kyo, el título del Sutra del Loto y a la vez la esencia de la Ley Mística que rige el universo, presente en el macrocosmos y en nosotros mismos.

    Ponte un objetivo a 100 días y entona Nam Myojo Rengue Kyo cada día con la determinación de ver tu objetivo logrado. Ora con coraje. No estás pidiendo nada. Estás determinando el resultado en el preciso instante de tu oración, por eso hazlo con convicción. Y te garantizo que lo lograrás...

    No se trata de magia, es -simplemente- la manera en que funcionan las cosas.

    Abrazo fraternal,

    Miguel
    Grupo Sapporo, Budismo de Nichiren, SGI Paraguay

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