6 de marzo de 2006

Pinturas y delirios esquizo





ESQUIZOFRENIA


Una vez se acercó a mí un esquizofrénico y me regaló estas palabras que siguen:

-A menudo oigo a la gente decir que los esquizofrénicos somos individuos peligrosos que planean violentos asesinatos con sus mascotas. Y no me gusta.

-Otras veces oigo a la gente decir que los esquizofrénicos somos inadaptados y antisociales porque no nos abrimos a los demás, y llevan parte de razón. Pero tampoco me gusta.

-Hay también gente que cree que detrás de nuestra apariencia de pasividad, escondemos un mundo interior que es de gran importancia para nosotros y en el que no es fácil penetrar. Y eso me gusta. Dice esta gente que nuestro encerrarnos-en-nosotros-mismos es un mecanismo de defensa ante los demás, en un entorno que consideramos hostil. Un modo de defender y esconder una sensibilidad superior a lo que se considera el estándar social. Y eso me gusta aún más.

-Dicen estos comprensivos seres que incluso nuestros delirios tienen su lado positivo porque son nuestra fuente más rica de creatividad. Y también eso me gusta, y es que tienen casi razón estos curiosos psicólogos, adivinadores de almas natos, cuando afirman sin pudor que "el esquizofrénico es una creación artística, una obra de arte, un nuevo tipo de hombre salido y construido de todos los errores del primero. Una especie de Frankenstein o Superman bizarro construido de todos los retazos inservibles para otra cosa que para la poesía". Y así se acercan de puntillas y casi sin querer a nuestro mundo, y no me disgusta.

Y al decir esto me sonreía, como si acabara de decir una gentileza. Después se puso serio y empezó a contarme sus opiniones, como si le hubiera llegado su turno.

-Yo estoy pensando que el problema de analizarnos y sacar conclusiones de nosotros, es que sacar conclusiones de nosotros con la seguridad de no haberse equivocado, es imposible, porque nosotros no somos nosotros. Para los que aún habláis el lenguaje del aburrimiento, esto se podría traducir por algo como "con nosotros no se puede generalizar".

-Por eso no se aclaran con Esquizofrenia. Esquizofrenia es un estado incomprensible para sus mentes porque sus razones no valen con nuestras razones, simplemente porque son incompatibles. La realidad ofrece muchas interpretaciones posibles, vosotros tenéis unas, a nosotros nos gustan otras.

-Para acercarse a entender a Esquizofrenia tendrían que haber sentido los sueños y pesadillas de Esquizofrenia. Ya es difícil de comprender para un esquizofrénico, imagina para uno que no lo es. No es fácil sentir como un esquizofrénico, que es capaz de pasar del mar más profundo a la montaña más elevada, pero que también puede caer de la montaña más elevada al mar más profundo en apenas un instante.

De repente, y sin pausa, me cambió de tema diciéndome:

-Oye, he leido que me preguntáis cómo me volví loco. Fue así como ocurrió:

-Aún me acuerdo de cuando yo todavía era el dueño de mi mente. Yo fui como vosotros hasta que un día me sucedió algo.

En ese momento la expresión de su cara se vino abajo, y empezó a repetir

-No, no, no quiero pensarlo. No, no, no quiero pensarlo.

Su cara había adquirido la expresión del dolor infinito, parecía como si el mero hecho de recordar le torturara por dentro. Me quedé paralizado sin saber como actuar, estaba totalmente desconcertado ante esta situación. Y me acordé de eso que dicen de que la cara es el espejo del alma, y sentí compasión por él. Parecía totalmente aislado, como si no se diera cuenta de lo que ocurría a su alrededor, pero debió adivinar que sentí pena por él, porque justo en ese instante su rostro recuperó la entereza, como si se hubiera sentido molesto con mi compasión.

Entonces hizo dos chasquidos con los dedos delante de mi cara, como si yo fuera el autista que hay que espabilar, y continuó contándome cosas como si nada hubiera pasado.

-Al día siguiente me desperté y vi que me habían robado mi máscara. Salí a la calle totalmente desnudo y pensé "¿Quién me habrá robado mi máscara? ¿Quién podría hacerme esto? Ya me acuerdo, fue ayer". Y lo volví a pensar. Y otra vez. Y otra. No podía parar de pensar ese pensamiento una y otra vez. Tampoco era capaz de pensar otra cosa. Intenté bloquear la mente y no pensar en nada, pero no podía. Cuando ya parecía que iba a tener ese pensamiento repitiéndose para el resto de mi vida, se cruzó conmigo un niño que iba de la mano de su madre. El niño se quedó mirándome y después le dijo a su madre: "mira mamá, es un loco. Va diciendo las mismas frases todo el rato", y se echó a reir todo contento. A carcajadas se reía, no se podía aguantar.

-Dejé atrás al niño y conforme iba caminando, llegó un momento en el que me di cuenta de que ya no iba pensando el pensamiento maldito, y me sentí aliviado, pero enseguida la sensación de alivio dio paso a la de miedo y me asusté, porque temía que volviera a repetirse sin control ese pensamiento. Pero en vez de eso, alguien o algo externo a mí me creó un pensamiento en un lugar muy interno de mi mente, y ese pensamiento me vino como desde dentro pero como controlado por alguna fuerza externa. Al instante dudé sobre si sólo lo había pensado o también lo había dicho en voz alta. Y precisamente ese fue el pensamiento: "desde ahora no saber si pensamientos decir o pensar". Y lo pensé, o lo dije, quién sabe, sin conjugar verbos. Sin persona ni número.

-Y desde entonces todo el mundo puede ver a mi enano.

Después de que el esquizofrénico me contara todo esto, se paró un rato, puso cara de extrañeza y se calló. Estuvo un rato extraviado hasta que rompió su silencio y me dijo:

-Oye, ahora no te he dicho nada, ¿no? Bueno, si te he dicho cosas raras, o algo molesto ha sido sin querer eh? Bueno, adios. Y a cuidarse.

Y esto fue lo que me contó el esquizofrénico que me encontré.

Risperidona

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